Según el libro de cocina de Larousse, en México existen más de 70 recetas distintas de mole; por ello, no es nada raro que esté considerado uno de los platillos más representativos de nuestro país. Ya sea con mayor cantidad de dulzor o de picante, con o sin chocolate, a continuación te mostramos la gran variedad de sabores de esta delicia de platillo.

Un poco de historia para comenzar

La primera vez que se oyó (o mejor dicho, leyó) hablar de esta famosa preparación, fue en una de las obras del misionero franciscano Bernardino de Sahagún donde menciona la existencia de un guisado llamado chilmulli, el cual era una de las ofrendas al emperador Moctezuma y estaba preparado a base de una salsa de chile.

Es precisamente esta palabra la que le da su nombre “mulli” que en lengua náhuatl significa salsa o guiso. Con el paso del tiempo, y con la adición de ingredientes asiáticos y europeos, las recetas fueron enriqueciéndose aún más hasta llegar a todas las variedades que podemos encontrar en la actualidad.

El sabor en la actualidad

Los ingredientes base de la mayoría de los moles son los chiles, en su mayoría secos, las especias, el chocolate, las semillas como: nueces, almendras, cacahuate o pepita de calabaza, ajonjolí, la uva-pasa, el jitomate y la cebolla; todos en una perfecta proporción para que la combinación de dulzura, picor y el toque exótico de las especias, se vuelva un auténtico manjar para nuestro paladar.

En la actualidad, el mole poblano es el más representativo de México y en su mayoría, esta pasta es usada para preparar platillos con pollo y pavo. Aunque claro, cada región de la república cuenta con sus propias versiones de recetas, ingredientes y formas de preparación.

La variedad de sabores del mole

Todo una variedad de sabores y colores

Como mencionamos antes, cada región tiene su mole característico, como el de Oaxaca, el mancha manteles, el prieto, el de pipián, entre otros. Pero lo que más llama la atención, es que cada uno tiene un color característico que combina a la perfección con la variedad de sabores. En este apartado te hablamos de algunos de ellos.

A pesar de que el mole de pipián es uno de los que cuenta con varios colores según su preparación, los moles oaxaqueños son los que deslumbran por su variedad:

Mole negro: su color tatemado le da sabor a pollo, guajolote o cerdo y se prepara con 34 ingredientes. Un proceso largo que sin duda lo vale.

Mole amarillo: este mole no cuenta con chocolate entre sus ingredientes; su color característico se lo da el chile chilhuacle amarillo.

Mole coloradito: se usa para guisar carne de pollo, res o cerdo y es de un color anaranjado que se lo da el chile pasilla, el chile ancho y el jitomate.

Mole rojo: es uno de los más picantes y es similar al mole negro, exceptuando su color.

Mole mancha manteles: este es también de una tonalidad rojo-anaranjada, sin embargo, lo que más resalta es que cuenta con plátano frito, piña, camote, manzana, pera y durazno. Una combinación exótica que tienes que probar.

Mole verde: el chile verde, el comino, el perejil y el tomate no tan maduro, son los que le dan su color. 

Vaya que es todo un des-mole nuestra gastronomía, ¿verdad? No te quedes sin probar la variedad de sabores que tenemos en nuestros menús, recuerda que cambian cada semana y que puedes elegir hasta cinco guisos diferentes para deleitar tu paladar (o el de tus invitados).

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